- Categoría de nivel principal o raíz: Reglas escritas y las otras
- Categoría: SALVAGUARDA INSTITUCIONAL
- Visto: 1183
- Imprimir
EL PODER DEL CONGRESO
¿Cuál es la fuerza que puede avasallar una democracia sustentada en una clase social productiva, participativa y sostenida como un valor cultural y compromiso por los medios de comunicación?
Por Armando Vidal
La democracia no cae porque la Casa de Gobierno sea usurpada o se encuentre vacía. La democracia cae cuando los legisladores no quieren enfrentar esa situación, aunque incluso no puedan hacerlo en la sede donde se asienta su poder. Si bien no llegó a estos extremos (las Cámaras están facultades para constituirse en otro lugar), el ejemplo más ilustrativo es el del 2001 y casi cuarenta años antes la caída del gobierno de Arturo Frondizi, victima de una sucesión de conatos militares.
El último y definitivo para él fue el golpe que, paradojalmente, no llevó a los uniformados golpistas al gobierno.
No fue una salida generada por el propio Congreso como tras la crisis de inicio del siglo pero sí posibilitada cuando el ucrista rionegrino José María Guido, titular provisional del Senado asumió el mando (ver El ejemplo de Guido).
La democracia como valor cultural debe ser correspondía en la Argentina con un estado de preocupación social en su preservación y, en su fortalecimiento, asumido por la dirigencia política, gremial, empresarial, militar, educativa, estudiantil y eclesiástica.
Ella es la hija de las clases sociales productivas y el blanco de sus minorías especulativas propias y de poderosos sectores económicos transnacionales, que encuentran limitaciones operativas que suelen ser descarnadas en estados débiles, como pasa con las provincias habilitadas por la reforma constitucional de 1994 a explotar recursos naturales que antes eran de la Nación.
Los medios de comunicación no son exclusivamente testigos, ni excusarse en esa condición que sería cobardía cívica, sino protagonistas del mismo empeño.
El bien común por preservar es una Nación soberana y justa y en lo institucional una República federal y democrática, cuya institución mayor es el Congreso de la Nación.
Con ciudadanos probos en cada una de las bancas, sin exclusión de ideas ni intereses pero igual amor por la tierra común, no hay fuerza que pueda avasallar su destino.
