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VIENTOS DE EXPORTACIÓN

Esta nota es tan vigente como la desatención del gobierno nacional en la importancia de explotar los beneficios del viento patagónico para producir hidrógeno del agua, considerado el petróleo del futuro. Con la producción que se calcula, podría abastecerse a toda América latina.

Por Héctor Pepe Castro

Los avances tecnológicos y el aumento del precio del petróleo y gas en los mercados internacionales, sumado a la necesidad de disminuir los índices de contaminación, han puesto en primer nivel la generación de energías alternativas, dentro de las cuales la eólica tiene una particular importancia.

Tanto por razones ambientales como económicas y de disponibilidad de combustibles de origen fósil -petróleo y gas- a mediano plazo los analistas coinciden en la incorporación del hidrógeno como nuevo vector energético.

Ello será posible produciendo hidrógeno a partir de agua, con electricidad de origen renovable, como lo es la energía eólica.

Se abrirá así la utilización del hidrógeno como una nueva fuente de energía que podrá atender a todo tipo de demandas y sin el impacto ambiental que hoy presentan las derivadas de los hidrocarburos.

Estas energías y su importancia en el futuro vienen siendo consideradas y analizadas desde hace años en diversos foros nacionales y extranjeros, en los que la importancia estratégica de la Patagonia para estas explotaciones es destacada.

Tal el caso del análisis que con la firma de Paula Urien y el título Exportar Viento, publicara el diario La Nación el 28 de julio de 2002  pero cuyos aportes tienen hoy actualidad.

La nota destacaba que «Argentina tiene la capacidad de producir a gran escala hidrógeno, el petróleo del futuro. Puede obtenerse a través de la energía eólica aprovechando los potentes vientos de la Patagonia y, además, es un producto de exportación» y agregaba que «En el sur está la clave. Los vientos de la Patagonia, de los más constantes y poderosos en el mundo, son una fuente inagotable de energía renovable. Y, transformada en hidrógeno, no sólo se puede almacenar, también exportar».

La autora hacía referencia en su publicación a Erico Spinadel, presidente de la Asociación Argentina de Energía Eólica y vice presidente de la World Wind Energy Association, quien sostenía que «está demostrado que instalados unos 6000 molinos, totalizando unos 10 GW de potencia nominal, en tan solo 1000 kilómetros cuadrados (20 por 50 kilómetros) en la provincia de Santa Cruz, se podría producir por día y exportar al Japón, por ejemplo, hidrógeno líquido con un equivalente energético a 48.000 barriles de petróleo.

Es decir, se podría exportar el 3% de la demanda diaria de energía de Japón, lo que será rentable una vez que el barril de petróleo supere el costo de los 40 dólares». En enero de 2013, el precio del WTI está en el orden de los 96 dólares y el equivalente de 48.000 barriles por día arroja la suma de u$s 4.608.000 diarios.

Según los cálculos de Spinadel, esa producción de hidrógeno en base a la energía eólica, a los valores actuales, podría llegar a representar una exportación de 1.681 millones de dólares por año. Spinadel hacía además referencia a la apuesta de las grandes automotrices a desarrollar autos propulsados por combustible de hidrógeno que deja como residuo vapor de agua y cuyo aspecto externo es el de un vehículo convencional y agregaba que la energía primaria para la producción de hidrógeno por electrólisis, es el viento.

La nota destacaba ya en 2002 que «las cifras son contundentes, teniendo en cuenta que la Patagonia, por sí sola, estaría en condiciones de generar suficiente energía como para abastecer todo el Mercosur y exportar un importante excedente al mundo entero».

Fuente: http://www.elchubut.com.ar/nota