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AMIA/DAIA, CAE LA MÁSCARA

Tras la muerte del fiscal Alberto Nisman fue saliendo a la luz un pleito soterrado entre sectores de la colectividad y la dirigencia de la AMIA y DAIA, las entidades del edificio de la calle Pasteur, sacudido por la explosión del 18 de julio de 1994. Aquí, graves acusaciones de complicidad.

 Por Daniel Schnitmann (*)

Casi imposible sintetizar décadas de genuflexiones de la autodenominada “Representación política de la Comunidad Judía”. Pero, recuerdo (tengo las fotos y los textos originales) el libro Brown, encomendado (y generosamente aceptado y agradecido) al gran vendedor de best sellers Marcos Aguinis.

Con el fin único e indefendible de congraciarse con la Armada allá por 1977, cuando pasaban algunas cosas en el país.

También, miro las fotos (que guardo con recelo) donde nuestros líderes comunitarios (algunos muy influyentes en la DAIA actual) brindan en noviembre de 2001 con muy buen vino junto a Jorge El Fino Palacios, el jefe de la Policía Federal y otros oficiales de la Unidad Antiterrorista de la Policía Federal.

Debe ser (supongo) como agradecimiento a la tarea que desarrollaron durante los dos atentados que sufrimos los judíos argentinos.A veces tengo pesadillas y veo al ex embajador Itzják Avirán comerciando con Menem, Corach y varios gobernadores de provincias, los acuerdos alcanzados por el contador Osvaldo Schwartzer (presidente de “Amigos de la Universidad del Neguev” en Argentina) que permitieron recaudar más de 17 millones de dólares de los ATN (Adelantos del Tesoro Nacional) para una de las pocas embajadas del mundo que recibió dinero.

La de Israel, por supuesto.

Aquel libro de Aguinis, entregado por la DAIA a los genocidas entre pitos y cornetas y en los perfumados (con sangre) salones del Edificio Libertad dejó claro que los judiitos éramos buenitos y que si nos desaparecían sólo a 2000 entre los 30 mil, no estaba tan mal, y que, después de todo, algo malo habríamos hecho…

A metros de allí, en el extinto club CASA se reunía la Sra. Amalia Polack (arquetipo de la femineidad judía) para confraternizar en un té canasta con la señora Alicia Raquel Hartridge de Videla para recaudar fondos y ayudar a una escuelita (no judía, claro) del interior del país.

 La infaltable foto en la portada de la Revista WIZO de entonces nos mostraba el orgullo de nuestra dirigente sentada al lado de la primera dama, sin percibir que a sus espaldas estaban tirando gente al río desde los aviones.

Pero, claro, como buena dirigente, siempre es mejor mirar hacia adelante, al futuro, y el futuro le deparó un nombramiento como funcionaria del Gobierno del también humanista general Roberto Viola.

Por ese entonces, los discursos de los dirigentes comunitarios hablaban de Derechos y de Humanos, y de que la condición de judíos estaba cuidada y en pleno desarrollo.

Mientras, el canciller Shamir vendía armas y pertrechos a Videla y sus buenos muchachos.

Y los ataques, y cáiganse de espaldas si lo desean, se produjeron contra unos señores que lavaban dinero sucio de venta de droga y armas.

Un hecho muy alejado de los conflictos religiosos o territoriales del Medio Oriente y mas precisamente, apuntados hacia las oficinas de la DAIA en la calle Pasteur 633 (sexto y séptimo piso en aquel entonces).

El colega Horacio Lutzki nos dice “uno por lógica espera que los criminales no contribuyan al esclarecimiento y traten de desviar las investigaciones, pero lo que es absolutamente escandaloso es que representantes de las víctimas sean quienes están en contra del esclarecimiento. Ahí es donde nace una sospecha que después se fue solidificando”.

Y Marcos Doño agrega: “La DAIA funciona así: 1) Ante hechos como la destrucción de algún frente comunitario, grafitis de svásticas, libelos antijudíos como el que expresó el barra Barrionuevo, tienen una grabación y una pro forma impresa, que aplican siempre de misma manera: “Repudiamos enérgicamente las declaraciones de ……… (el punteado lo completan con el apellido y el nombre del denunciado), por antisemitas y xenófobas. 2) Apenas asumen, se hacen imprimir unas hermosas tarjetas con el cargo que le ha tocado a cada uno en la elección a dedo. Una vez conseguida esa tarjeta, que será usada como un pasaporte, se lanzan a la fama (televisión, radio, diarios, conferencias), o al posicionamiento social futuro, dentro y fuera de la comunidad judía (un puestito o puestazo en alguna empresa o institución judía, ecuménica, ONG, Fundación; en fin…, el mercado es enorme).

Y todo complementado con viajes eternos al exterior: visita al Vaticano, tantas veces hasta que el propio Papa Francisco llegue a decirle al pope de la DAIA: “Vos te prendés en todos los viajes, Julio.”; o si no acompañando (a ver, a ver, sonrían para la foto) a la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, en su pedido público y diplomático en las Naciones Unidas, para que Irán colabore con el esclarecimiento del atentado a la AMIA. Y después llevando a una legisladora del PRO a Israel, para denostar al gobierno de la misma Cristina Fernández de Kirchner, acusándolo de gestionar la impunidad del estado terrorista iraní.

Lo importante es viajar, mostrar tarjeta, sea apoyando o denostando, y todo en un ejercicio social y de turismo profesional, acumulación de millas, y otras cosas más, lo que será difícil empardar por cualquiera de los mortales, comunes, por supuesto.

Y en su función de Embajada paralela del Estado de Israel, cumpliendo a rajatabla las órdenes de un país del que no son ciudadanos y en el que nunca han vivido por más de una semana como visitantes protocolares o en shorts y gorritos kibutzianos, porque ¿somos o no somos todos compañeros?

Para eso están los “elegidos” de la DAIA, de por lo menos, los últimos 40 años”.

* Judíos presos o desaparecidos

Ante tamañas definiciones, sólo me queda transcribir un texto “interno” de la DAIA del proceso que, seguramente, podría ser igual al de la DAIA de los atentados… “Entre los primeros detenidos en el país, tras el pronunciamiento militar del 24 de marzo de 1976, se encontraba el ex presidente de la filial D.A.I.A de Córdoba, Dr. Jaime Pompas. La presidencia de la D.A.I.A. se ocupo con la mayor diligencia del asunto y reclamo una audiencia con carácter urgente con el Comandante del tercer Cuerpo de Ejército, con jurisprudencia militar en el centro del país, general de división Luciano B. Menéndez. Concedida aquella, el presidente de la institución, Dr., Nehemías Resnitzky, se trasladó de inmediato a Córdoba, donde mantuvo una prolongada conversación con el alto jefe militar, en compañía de dirigentes de la filial D.A.I.A. local. El titular de la D.A.I,A, expuso ante su interlocutor la destacada trayectoria del Dr. Pompas en la dirección (sic) otros dos mil telegramas Pompas recobraba su libertad.

Es de señalar también que hubo casos de desaparecidos que, luego de ser sometidos a severos interrogatorios y aun a apremios físicos, pasaban a situación de detenidos a disposición del PEN; en algunos casos, más afortunados, eran dejados directamente en libertad.

Destaquemos también, que, cuando se disponía la libertad de detenidos de origen judío, éstos eran advertidos por las autoridades carcelarias que no debían presentarse ante la DAIA., que serian vigilados para verificar si acataban o no esa advertencia,( NdE: caso éste en el que) serian nuevamente encarcelados”.

El telegrama que ilustra esta nota (1), me lleva a una ultima reflexión: ¿Será que de la DAIA partieron otros dos mil hacia los familiares que no eran recibidos por Resnitzki y Cia en las oficinas de la calle Pasteur? ¿Será que las victimas de los bombazos de Buenos Aires recibirán el debido respeto y sus familiares las disculpas (¿servirán de algo?) cuando se sepa que “nuestros dirigentes” los entregaron en manos de los criminales para salvar su pellejo?

(*) Artículo publicado en www.lavozylaopinion.delacole.com

(1) Fotocopia del telegrama de la DAIA al entonces titular del III cuerpo del Ejército, Gral. Benjamín Menéndez, en el que transmite su pesar por la muerte de un hijo.

Título: Ante el alejamiento del canciller Timerman del judaísmo oficial

Fuente: pajarorojo.com.ar, el sitio de Juan Salinas que titula este artículo “Los guachos judíos” .